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miércoles, 27 de agosto de 2014

EN RESPUESTA A LA COLUMNA DE DOÑA JIMENA DUZÁN

Soy un hombre sincero porque soy un hombre verdadero
Y soy un hombre verdadero porque soy un hombre integro.
(Jorge Sariol sobre JoséMartí)


Por Eduardo Romano

Siempre he compartido la reflexión que Don Quijote le hiciera a Sancho Panza,  La libertad y la honra son los dones mas preciosos otorgados por Dios al hombre, dones ratificados en las diferentes Constituciones Políticas de los países del mundo, libertad, entendida como el derecho a  desarrollar nuestra humanidad sin ningún condicionamiento, más allá del respeto a la libertad de los demás ciudadanos en cada una de sus facetas, físicas, morales, e intelectuales.


De esta manera, la integridad moral, compuesta por la honra y el buen nombre son derechos que se nos deben a todas las personas por el hecho de ser personas, y es por ello que la vulneración, repetida y sistemática de estas dos garantías, me impulsan a escribir estas líneas para reclamar verdad frente a las acusaciones torticeras y apresuradas que contra mi persona usted ha realizado.

1. Como ya lo he mencionado fui skinhead en mi adolescencia e inicios de mi juventud, lo cual considero un error que tristemente me ha estigmatizado en el desarrollo de mi profesión como Politólogo. No obstante jamás he pedido perdón por ello, pues las declaraciones apologéticas sólo tienen cabida cuando de la conducta propia se suscitan daños o perjuicios contra otra persona, lo cual jamás ha sucedido, y que se puede evidenciar en que no tengo, ni he tenido ninguna deuda con la justicia.  Como ciudadano libre, participe en una tribu urbana que utiliza una estética provocadora, mas nunca fue una organización conspirativa, ni ha tenido jamás el impacto en la magnitud que los medios han querido presentarlo en su labor de generadores de opinión pública.

2. Denuncio el interés que se esconde detrás del deseo de vincularme con el partido político Centro Democrático, no pertenezco a esta colectividad, y el acercamiento que a la misma sugieren los medios de comunicación, resulta infamante a mis convicciones políticas, y es, entre otras cosas, contradictorio a las causas de las que me he abanderado a lo largo de mi carrera. Es un sinsentido que un activista que apoya a soldados heridos y mutilados en combate sea al mismo tiempo adorador del señor Álvaro Uribe,quien dio en su momento carta abierta para que los intereses políticos le quitaran todo peso a la legítima figura del fuero militar; quien además durante su gobierno no hizo un esfuerzo real para esclarecer los casos de militares detenidos injustamente, y por cuya negligencia con este tema de superlativa importancia, hoy, en el mandato del presidente Juan Manuel Santos, son los defensores de los militares tenidos por enemigos públicos, mandato éste que como es bien sabido, fue conferido popularmente en razón del mesianismo que se proyectó desde el Uribismo hacia la persona de Juan Manuel Santos Santos en el año de 2010.

Por otro lado, resulta contrario a mis directrices éticas, la pertenencia al partido donde se utiliza el dolor de las víctimas de las FARC para impulsar carreras políticas acompañadas de jugosas cuotas burocráticas de personajes que en sus acciones cometieron actos de barbarie contra los miembros de la Fuerza Pública, claro ejemplo de ello es el caso del parlamentario Ever Bustamante quien de secuestrador paso a ser Uribista ejemplar.

3. De la mano con el anterior punto, quiero aclarar que no pertenezco, ni he pertenecido a partido político alguno, y que no he tenido jamás ningún tipo de relación laboral con estas colectividades, pues considero una traición al pueblo del que soy parte, trabajar con las clase partidista tradicional o con los partidos atrapatodo que han surgido en estos últimos años, que lejos de formarse alrededor de ideologías lo hacen alrededor de las conveniencias, que han convertido la política en el sistema de mercadeo más vil y rastrero que la historia ha conocido, siendo este reconocimiento histórico una vergüenza y no un mérito.

4. Así, resulta obvio que no he trabajado en la campaña de la señora María Fernanda Cabal,  Salí en una foto cerca a ella en un evento lo cual ha sido utilizado malintencionada y convenientemente para hostigar políticamente a la representante, aprovechando la imagen pública que de mí han proyectado, e instrumentalizando así mi pasado para hacer ataques incisivos al enemigo político de turno, sin importar, los perjuicios que yo y mi  familia hemos recibido a razón de ello.  No comparto las posturas políticas de la representante, ni las diferenciaciones de clase social que hace constantemente en sus entrevistas. Cabe aclarar también que con relación al Foro Nacional de Víctimas, no fui enviado en representación de la congresista ni del partido Centro Democrático, mi labor fue por mandato de la Fundación Colombia Herida en la cual trabajo en razón de mi oficio como politólogo, si hay pruebas de lo contario exijo sean hechas públicas, para así, con base en pruebas serias, controvertir públicamente las deleznables acusaciones que se me hacen.

5. Denuncio su falta de ética profesional, ya que si bienes cierto que nos vimos en el foro de Cali, es falso que yo hubiera saboteado o manipulando víctimas, tal y como usted ha publicado, a pesar de haber sido usted testigo de mi gestión. Recordará usted que cruzamos algún saludo junto con la periodista Jineth Bedoya, mientras yo desempeñaba mi legítima labor, haciendo entrevistas y sacando fotos de víctimas de las FARC, algo que sostengo, y estoy dispuesto a sostener en cualquier instancia sin importar su naturaleza; apoyado por demás, por los testimonios de las victimas con quienes compartí en el hotel y a las cuales intenta también calumniar el Señor Herbin Hoyos a quien su coctel Antisecuestros y rock and roll le está poniendo a ver alucinaciones y a hacer declaraciones acerca de personas que no conoce.

6. No hice parte de la creación del Movimiento Restauración Nacional.  Resultaría incoherente la sola idea de que un protestante  crease un movimiento político confesional a la fe Católica. Mi cercanía a dicho movimiento no es por cuenta de ningún tipo de militancia, sino por la sincera amistad que profeso a miembros de este movimiento,  a los cuales no negare por que un hombre jamás niega a sus amigos.  He compartido escenarios con ellos y he participado en algunos eventos donde tuve el placer de conocer a personas integras como el procurador Alejandro Ordoñez, con quien no comparto ningún vínculo a pesar de haber coincidido en un par de eventos.

7. En cuanto a la responsabilidad de mis acciones puede estar usted desembarazada porque siempre he respondido por ellas de manera autónoma, hábito que conservaré hasta el fin de mis días, sin necesidad de consejos, de lecciones, ni mucho menos de órdenes de terceros a quienes no he dado esa potestad.

Para finalizar: resulta fácil pisotear honras desde una columna de opinión, o elevarlas, aún las más ruines, como usted hiciera con cierto canalla en su columna “Castaño el libertador” (El Espectador, 1999), no obstante, le exijo que sus peleas personales con el uribismo, las dé sin utilizar mi nombre y mi reputación para dar fuerza a sus argumentos, que si tienen algo de sustento, no necesitarán valerse de la calumnia hacia terceros.  Le quita brillo a una dama andar inmiscuyendo a otras personas en chismes sociales de difusión nacional; como usted bien dice, todos tienen derecho a decir estupideces, pero le solicito de la manera más amable, que al momento de hacer uso de este derecho, evite comprometer la honra de las personas y sobre todo, evite comprometer la seguridad personal de los demás, pues dejo constancia de que una imprudencia, o una ligereza suya, puede costarme la vida, y la de mi familia a manos de las FARC.



martes, 19 de agosto de 2014

RESPUESTA DE LA ONU -CARTA EDUARDO ROMANO-

Muy buenos días Señor

Samuel Eduardo Reyes

Le queremos agradecer la carta que usted dirigió a Naciones Unidas y al Centro de Pensamiento y seguimiento al diálogo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia refiriéndose a algunos hechos ocurridos en el Foro Nacional sobre víctimas, que se realizó el 3, 4 y 5 de agosto de 2014 en Cali. Su carta nos fue remitida el pasado lunes 11 de agosto del 2014 y queremos dar respuesta a la misma.

Como organizadores de este Foro Nacional consideramos muy importante y un paso hacia la reconciliación y el entendimiento nacional que víctimas de los diferentes actores armados se expresen y se escuchen, como fue nuestro objetivo en este escenario de participación. Entendemos que con tanto dolor y sufrimiento en el país por lo que ha provocado el conflicto armado haya momentos difíciles y complejos, como los que se vivieron el primer día del Foro.

Si bien en el Foro Nacional primó el respeto y la tolerancia y en todo momento trabajamos para que las diferentes voces fueran escuchadas de manera pluralista, lamentamos que se hayan presentado situaciones de agresiones físicas y verbales entre algunos participantes en unos momentos del día 3 de agosto. Para nosotros fue prioridad durante este espacio garantizar el pluralismo y por eso intercedimos para proteger la integridad de participantes y para responder a sus inquietudes y temores.

Adicionalmente, nos parece de suma importancia contribuir -en lo que esté a nuestro alcance-  a atender cualquier acontecimiento que pudiera afectar de alguna forma a quienes participaron en el Foro Nacional. En ese sentido, le estamos informando a la Unidad Nacional de Protección los hechos que usted señala en su carta para que, como autoridad competente, pueda evaluar dicha situación.

Le agradecemos la atención,

Muchas gracias,

Olga González Reyes
PNUD
Avenida calle 82 No. 10-62, piso 2




jueves, 7 de agosto de 2014

CARTA SOLICITANDO RECTIFICACIÓN LAS DOS ORILLAS.

Señores LAS DOS ORILLAS:

Denuncio por medio de la presente, la falta de ética profesional del periodista Gustavo Rúgeles, quien abusando de la libertad de prensa ha convertido el portal LAS DOS ORILLAS en punta de lanza de sus  ataques personales en mi contra. Denuncio que esta reiterada práctica por parte de Rúgeles, pone en peligro mi vida, toda vez que hoy me encuentro en la mira de organizaciones terroristas.Por otra parte, la irresponsabilidad profesional del periodista denunciado, me ha generado un fuerte estigma social, que deriva en irreparables perjuicios laborales y sociales, los cuáles, en lo sucesivo, serán puestos en conocimiento de las autoridades judiciales competentes.



Toda vez que mi condición de ciudadano colombiano, pero en especial de persona humana, titular de derechos y garantías reconocidas por el ordenamiento constitucional interno y por el derecho internacional público, exijo las siguientes rectificaciones de su parte,  reivindicando así, el derecho a mi honra, mi honor y mi buen nombre que componen la integridad moral que a toda persona se le debe respetar.

1.       El titular “Eduardo Romano, el exjefe neonazi que le metió violencia al Encuentro de Víctimas” es equivocado y no se condice con los acontecimientos que se suscitaron el día 3 de agosto del año corriente. En ningún momento confronté físicamente a nadie. Mi única acción agresiva se dio en  el momento en el que aparté una cámara que me grababa sin mi consentimiento, sin embargo no fue ésta una acción primera, sino que fue una reacción al sistemático hostigamiento del que fui víctima por periodistas tendenciosos y provocadores.

2.       En ningún momento ocupé la presidencia de la organización Tercera Fuerza, puesto que dentro de dicha agrupación, ni siquiera existe esta figura, dicha aseveración, como las demás señaladas en este documento, constituye una injuria en mi contra.

3.       No soy militante, ni siquiera simpatizante, del uribismo;jamás lo he sido. Jamás me trabajado en ninguna campaña política, en ningún partido político, ni en ninguno de los  centros de pensamiento adscritos a ellos.No tengo relación directa, de índole laboral ni de ninguna otra, con ningún miembro del Congreso de la República.

4.       Las personas que aparecen en  la última fotografía publicada por el portal, fue tomada en una grata celebración de cumpleaños, son ex cabezas rapadas (hace mas de 10 años) y ninguno pertenece a Tercera Fuerza. El señor Richard Stalin Weich aparece en la fotografía debido a lazos familiares con dos de las personas que me acompañan en la foto. No existe ningún vínculo entre el señor Weich y mi persona.

Toda vez que las fotografías que se han venido publicando periódicamente no cuentan con mi autorización, exijo que el señor Rúgeles explique públicamente el origen de la información que ha hecho pública, vulnerando mi derecho a la intimidad.

Así mismo, le solicito al Portal Las 2 Orillas, que aclare públicamente la pertinencia de la desinformación que ha venido publicando sobre mi persona, así como la relevancia de mi pasado skinhead dentro de su portal periodístico, y a su vez, el reticente silencio que muestra frente a otros eventos de mi vida, mucho más recientes en los que las laboras de índole social han marcado mis derroteros. Soy enfático en que todas las actuaciones de mi vida se han enmarcado dentro de las libertades y derechos que derivan de la dignidad humana fundante de nuestro ordenamiento, y que por lo tanto no encuentro explicación alguna del comportamiento instigador de la página, cabe advertir, que las conductas adelantadas por periodistas del portal, con anuencia y en complicidad de la dirección del mismo, no sólo configuran conductas de calumnia e injuria, atentatorias de la integridad moral, sino que trascienden además al terreno de la integridad personal, configurándose también actos de discriminación de incorporación reciente al Código Penal, a saber: Hostigamientos por motivos de ideología política en su modalidad agravada por hacer uso de un medio de comunicación masiva, situación ésta que en su momento conocerá la Fiscalía General de la Nación como ya se advirtió en un primer momento.

Agradezco pronta respuesta, de lo contrario acudiré a los determinados mecanismos legales dispuestos para estos asuntos.

 Samuel Eduardo Reyes


lunes, 19 de mayo de 2014

Neonazis y la guerra sucia electoral


Por Eduardo Romano

“Yo, personalmente, hago lo que debo; lo demás no me atrae, porque es algo que carece
de vida, o de razón, o anda extraviado y desconoce el camino”. Marco Aurelio


¿Porqué un joven termina militando en grupos neonazis?, una pregunta que me han hecho bastante en los últimos días, y claro, no es de asombrarse ya que es un tema de moda en el país; por un lado, como herramienta política de desprestigio, y por otro, como chivo expiatorio de todo lo siniestro, perverso, y criminal que sucede en el país, y es incluso mayor que la noticia de los niños bomba inmolados en Tumaco.

En mi caso, se puede decir que fue una decisión que surgió de la necesidad de enfrentar una sociedad que no ofrecía alternativas a una juventud con sueños de progreso y educación. Pertenezco a una generación de habitantes de barrios periféricos de la ciudad, miembros de la clase obrera real, no "M-19",  que todos los días debía enfrentarse a la miseria, la violencia y la criminalidad latente en los barrios del sur de Bogotá.  Al igual que otros compañeros, me uní a estos grupos, impulsado por ideales de unidad, honor, y lealtad;  una promesa de fraternidad para enfrentar la marginalidad; una quimera que con el trascurso del tiempo y el crecimiento de estas organizaciones juveniles fue desapareciendo, la heroicidad se fue cambiando por la devoción esclava a los sentidos.

Los años pasan y la educación nos lleva a plantear soluciones prácticas a realidades complejas. Ingresé en la universidad con una óptica política inmadura, quizá demasiado soñadora, que se vio enfrentada a la realidad social de su país junto con  el señalamiento y el acoso por parte de profesores y compañeros quienes me veían como un defensor de las clases acaudaladas,  inquisidor de jóvenes LGBT, y personas de color,  algo totalmente absurdo,ninguno de ellos se detuvo a preguntarse quien era yo o que pensaba.

Antes de continuar debo aclarar que ni me siento ario, ni rubio, ni nada similar, soy consciente de mi mestizaje, tal como lo fue, quien es para mí un paradigma de lucha nacional, Pancho Villa. Mi ideal siempre fue romántico, orientado al honor al mejor estilo de Marinetti y su futurismo, del Mussolini del 19, de las ideas de una República de Salo, y de Giorgio Almirante en Italia.   Nunca tuve predilección por modelos como el de Pinochet,  Videla o Franco, ni tampoco fue mi norte el esoterismo místico hitleriano.   He de confesar que siempre he rechazado el radicalismo religioso, así como las dictaduras.

Mi posición política, nunca fue recalcitrante, y a pesar de que haber sido permanente detractor de las ideas de izquierda, eso no me impidió fundir fuertes lazos de amistad con quienes comulgaban con dichas tendencias, de modo que si bien he sostenido una fuerte rivalidad con personas de tendencias socialistas, también muchas personas, compañeras ideológicas de éstas, han integrado mi círculo social.

Al transcurrir los años, me separé de mis antiguos compañeros de grupos skinhead, pues, resultaban inconciliables nuestras diferencias ideológicas y morales, especialmente, con quienes llevaban el liderazgo.   Con el pasar de los días, ni siquiera volví a saber de ellos, solamente del señor Rúgeles, quien se convertiría en el más oportunista de los periodistas y a cuyas ansias de figurar debo hoy toda clase de impases que comprometen mi buen nombre, mi honra, mi honor, e incluso mi seguridad: se trata de una persona que habiendo sido seguidora del nazismo de línea falangista, hoy se encuentra cegado por el rencor contra un grupo del que siendo miembro fue expulsado por irremediables muestras de deshonestidad.

Hoy en día debo decir que maduré mi orientación a un pensamiento filosófico clásico, y me declaro un profundo admirador de Aristóteles, Marco Aurelio, Epícteto, Seneca, San Agustín y el más grande de todos Cristo Jesús, es por ello que, ahora, doy gracias al cielo por cada día de mi vida, no me arrepiento de un pasado que ha determinado el devenir que ha hecho de mí quien soy ahora.

No soy Uribista, tengo profundas críticas a la reforma laboral que se presentó en su gobierno, al recorte a la educación pública, al trato hacia los militares como piezas de ajedrez, la espuria negociación del fuero militar con la Fiscalía, y otros infortunados desaciertos que me tomaría más que un artículo mencionarlas.   Jamás trabaje con ningún partido de Uribe, fui critico de la elección de Juan Manuel Santos y férreo antagonista del Centro de Pensamiento Primero Colombia, una organización oportunista cuyo director mancilla todo principio de dignidad y de lealtad,  factor, éste, común dentro de los   movimientos construidos alrededor de los favores políticos y de los puestos burocráticos, no por ello puedo dejar de reconocer la militancia de personas honestas en sus filas.

Me vinculé a apoyar comunidades negras por la necesidad de justicia que trasmitía el mensaje expuesto por el señor Manuel Moya Lara,  un hombre humilde, integro y leal a su comunidad, algo que me llamo mucho la atención, ya que la justicia y los principios cristianos nos imponen la norma de unir fuerzas para ayudar a quien lo necesita, lamentablemente este gran hombre fue asesinado, algo que marco mi pensamiento y convirtió la necesidad de estas comunidades vulnerables en causa de vida y necesidad ética, hoy en día aun soy amigo de la Hija del Señor Blandón otra víctima de la guerrilla y de su hermano Darío Blandón.

Por esta razón he coincidido en lugares comunes con muchos defensores de derechos humanos, personas como Fernando Londoño Hoyos, Alejandro Ordóñez Maldonado,  Pablo Victoria Wilches, María Fernanda Cabal, entre otros con quienes sólo me he topado casualmente, con algunos comparto sus principios, con otros discrepo profundamente, jamás trabajé en  ninguna campaña electoral. No tengo fotos con Uribe ni Santos, no tomo el té con José Obdulio Gaviria, ni con ningún personaje de la política nacional. Mantengo una amistad sincera con Fernando Vargas Quemba, por quien siento profunda admiración,  a quien le debo su consejo, y apoyo para direccionar mis ideales a la causa de la virtud de los principios cristianos,  hoy comparto en algunos escenarios su noble causa del acompañamiento a las víctimas de las Guerrillas, quienes actualmente son totalmente ignoradas, vulneradas y pisoteadas, no solo por el gobierno nacional sino por la opinión pública.

Es sorprendente el boom mediático que ha causado en los medios este tema; personas de las que se espera una actuación seria y consecuente como el fiscal Eduardo Montealegre, el presidente Juan Manuel Santos, y diversos periodistas, utilizan  el término ‘neonazi’,a conveniencia y de forma quirúrgica, para descalificar a sus contrarios políticos, o al enemigo público de turno, tal el caso de María Fernanda Cabal y Juan Sebastián Camelo, e incluso para hacer más graves, reprochables conductas como las llevadas a cabo por el presunto ‘hacker’ Andrés Sepúlveda (Alejandro Sepúlveda según la pobre indagación de la revista Pulzo), pues resulta más cómodo para el ente investigador tacharlo de fascista que hacer una pesquisa seria y responsable.

Invito a la sociedad a analizar las cosas con madurez, sin dejarse llevar por los viscerales señalamientos que a la ligera hacen los medios de comunicación.Es cierto que pertenecí a agrupaciones neonazis, pero ello en sí mismo es un ejercicio de la sagrada libertad de pensamiento, que garantiza la Constitución. Mientras yo soy señalado por mis pensamientos, autores de verdaderos crímenes atroces hoy ostentan cargos públicos, o son dignos plenipotenciarios de los grupos terroristas a los que pertenecen, tanto en el área política como en los medios masivos de comunicación. Por mi parte, jamás mate, ni coloque collares bomba, ni me tomé el palacio de justicia, ni participe en el genocidio del movimiento esperanza paz y libertad (Masacre Chinita), ni en la masacres como la de Bojayá, jamás sembré minas quiebrapatas, ni trafiqué con estupefacientes, ni recluté menores; pero parece que es más grave haber tenido alguna ideología política estigmatizada ante los ojos de una sociedad maniqueísta y parcializada.




jueves, 8 de mayo de 2014

LIMPIANDO EL CAMINO POLÍTICO

Por Eduardo Romano


La soberbia es, sin duda, el mayor pecado del hombre actual. Antes, el hombre podía ser soberbio, pero no era estúpido. Ahora, el hombre tiene la soberbia de la ignorancia, la peor de todas.
Arturo Pérez Reverte


En estos tiempos es muy común escuchar cómo la gente habla despóticamente de la historia, alaba los avances sociales de la modernidad y critica las acciones de los antiguos, incluso he escuchado mencionar que bastaría pasar un escáner moderno de derechos humanos por encima de la historia de la civilización para condenar  lo que el ciudadano bien pensante considera atroz y criminal.

Un día también escuche a un colega  criticara una Esparta que sacrificaba a sus niños por considerarlos defectuosos, algo atroz sin duda, lo curioso es que este mismo colega que se sonroja estudiando la historia clásica no se inmutaba exigiendo  "el derecho al aborto" como afirmación de los derechos individuales de las ciudadanas.

La inversión de los valores y la hipocresía popular no es algo sorprendente, lo sorprendente es que se siga juzgando a los antiguos y se sigan perpetuando sus prácticas.

En este caso me referiré al ostracismo, un castigo utilizado en la antigua Atenas y en algunos otros lugares como Egipto para castigar personas “incomodas” paras las instituciones mediante una expulsión democrática, mediante esta práctica se solicitaba a los ciudadanos escribir en un fragmento de cerámica denominado óstrakon(1) el nombre de un ciudadano considerado indeseable, luego del conteo de óstrakones se procedía a expulsar a la  persona con mayor número de votos por  el tiempo de 10 años, como era natural, muchos enemigos políticos de turno fueron sometidos a un ostracismo pagado por quien poseía el poder de la riqueza.

Óstrakon con el nombre de Temistocles
Muchos hombres buenos y valiosos se vieron sometidos a tan infame castigo sin tener en cuenta su servicio al estado, ni sus virtudes o sacrificios, uno de esto sería Arístides(2) el justo, quien fue expulsado muy a conveniencia de Temístocles vencedor en Salamina, quien a su vez se vio expulsado de Atenas cuando sus reformas civiles y estratégicas empezaron a molestar a los aristócratas.

Siglos han pasado desde entonces y occidente como buen heredero de las prácticas políticas de la Grecia antigua, también  heredo sus castigos. Hoy podemos  decir que la condena al ostracismo nunca acabo, se ha monopolizado, pero igualmente se vende al mejor postor.

¿Y quién impone este ancestral castigo?, se preguntaran, pues es simple, la prensa irresponsable y medios alternativos quienes por mantener  un negocio informativo son capaces de hacer pedazos a un ciudadano condenándole simbólicamente al ostracismo, basta ver como se utilizo claramente y con orientación política en los actuales escándalos, en los que el presidente Santos se ha visto inmiscuido,  muy a conveniencia de el por supuesto.   Un ejemplo claro es el ciudadano increpado por el Señor Vargas Lleras quien no paso un día antes de que fuera lapidado por la prensa privada, la alternativa y los pasquines que abundan en Internet.


Pero no es de asombrarse, llevan ya rato haciéndolo, me pregunto acaso ¿quién vigila la responsabilidad de medios como Las DOS ORILLAS, LA SILLA VACÍA Y demás medios virtuales?, que ente nacional protege a los ciudadanos ante la manipulación de la información y los crímenes contra la verdad?

Moderno Óstrakon

Ellos han pasado a ser quienes dictan sentencia, el Óstrakon moderno,  ellos deciden quien está mal y quien bien, pero lo más preocupante somos los ciudadanos que permanecemos callados, incluso ratificamos la condena tomando como verdades sus artículos y señalando a los implicados eso sí, hasta que vivimos en carne propia su injusticia,  recordemos que quien peca de omisión es tan culpable como quien comete la acción.

La justicia y la honra es un derecho de todos, me gusta imaginar que un día la luz de la ley alumbrara por igual todos y el honor volverá a ser el objetivo del hombre recto.

(1)Ostracon u Ostrakon (del griego: ὄστρακον ostracon, cuyo plural es ὄστρακα,ostraca) es una concha o fragmento de cerámica sobre el que se escribía el nombre del ciudadano condenado al ostracismo.
(2) Se cuenta que un analfabeto, tras entregar su óstrakon a Arístides, le pidió que escribiera el nombre de Arístides. Este asombrado le preguntó si Arístides le había causado algún daño. «En absoluto», respondió, «ni conozco a ese hombre, pero me molesta oírle llamar por todas partes el Justo». Después de escucharle, no replicó, escribió su propio nombre y le devolvió el óstrakon.   Plutarco, op. cit. VII, 7–8