jueves, 7 de agosto de 2014

CARTA A NACIONES UNIDAS EN COLOMBIA Y EL CENTRO DE PENSAMIENTO Y SEGUIMIENTO DEL PROCESO DE PAZ DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Respetados señores

FABRIZIO HOCHSCHILD
Coordinador Residente y Humanitario del. Sistema de Naciones Unidas en Colombia

ALEJO VARGAS
Director del Centro de Pensamiento y Seguimiento del proceso de paz de la Universidad Nacional

Me dirijo a ustedes con el fin de hacerles conocer algunos hechos relacionados con la realización del evento Mesa Regional de Víctimas, del cual participe en representación de la Fundación Colombia Herida, abanderada de victimas de soldados y policías heridos y mutilados en combate, quienes a ojos del Derecho Internacional Humanitario, se configuran en verdaderas víctimas, tal y como ustedes han advertido frente a la opinión pública.

En primer lugar, mi asistencia al foro fue transparente, me presenté con mi nombre completo y mi número de cedula, jamás me infiltre con un nombre falso, no suplanté a ninguna persona, como han sugerido los medios malintencionados, ni realicé ninguna acción ilegal para ingresar.

Si bien es cierto que fui cabeza rapada, lo que es un hecho de conocimiento público, no solo por profesores y alumnos de la logística de la Universidad Nacional sino por el país entero, no tengo deudas con la justicia ni denuncia alguna por actos de violencia contra minorías, políticas, raciales o sexuales. Mi participación en dichos grupos, en mi juventud, fue el ejercicio legítimo de mis derechos fundamentales, tales como el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de pensamiento, la libertad de opinión, y demás garantías que reconoce la Constitución de manera expresa en su texto, así como en el bloque de constitucionalidad, incluyendo además, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Con la madurez, y el paso de los años, mi pensamiento político cambió diametralmente, como es natural con los fanatismos a los que cualquier persona puede adherirse en los años de una juventud temprana, no obstante denuncio con vehemencia la manera en que se me ha estigmatizado por un pasado en el que reitero, no hice más que hacer efectivas las libertades que se me reconocen como persona, y por ello, fui víctima de reiterados actos de discriminación por razón de lo que algún día fue mi, legítimo, pensamiento político.

Jamás tomé fotografías de representantes de víctimas de crímenes de Estado, ni de grupos paramilitares, tal y como se ha querido señalar para ensuciar mi nombre. El señor Hochschlid tuvo la oportunidad de revisar las fotografías de mi cámara,y es testigo de mi trabajo limpio dentro del Foro. Mi cámara sólo registró material, consentido, de victimas integrantes de la fuerza pública, que se configuran en verdaderas víctimas de crímenes de guerra denunciados por el Derecho Internacional Humanitario como tales.

Contrario a la versión que han publicado diversos medios de comunicación, yo no tome ningún artículo de persona alguna del evento. El señor Hochschild tuvo la oportunidad de constatarlo, pues en presencia suya fui requisado por  personal de la organización en el bus  al que fui llevado cuando fui sacado del evento; como es natural, no había ningún elemento que no fuera de mi propiedad.

Debido al acoso, el hostigamiento, y la persecución de la que fui objeto, y a la que hice previa alusión, reaccione quitando una cámara que me grababa, pues se trataba de un registro videográfico ilegítimo que en ningún momento fue consentido por mí, que no sólo irrespetaba el protocolo del evento, sino que vulneraba derechos fundamentales, tales como mi derecho a la intimidad, mi libertad de consciencia, y mi derecho a la honra. Y debido a la pasividad de la logística ante los reiterados actos de discriminación dirigidos en mi contra, que se adecúan incluso, en conductas típicas castigadas por el ordenamiento jurídico penal bajo el título de hostigamientos por motivos de política, en su modalidad agravada por ejecutarse a través de medios de comunicación masiva.

Denuncio el silencio de la organización frente a los actos de hostigamiento en mención, por parte de organizaciones políticas presentes en el evento, quienes, además, se dispusieron a bloquearme el ingreso, violando mi derecho legítimo a participar en el evento, el cual se deriva de mi incansable trabajo dentro del observatorio socio político de la fundación Colombia herida que era acompañar la participación de victimas militares de la fuerza pública, que como muchas de las organizaciones presentes en el Foro, sólo busca la realización efectiva de la justicia que se pone en peligro al invisibilizar a víctimas que tienen derecho a ser tenidos en cuenta..

Denuncio con fuerza la falta de acompañamiento después delos hechos ocurrido, la ausencia de garantías, la permisividad con agencias de noticias de clara connotación política, a quienes se les permitió sacar fotografías mías y de las víctimas de la guerrilla, acción por la cual hoy somos amenazados, por diferentes agrupaciones incluyendo a la guerrilla de las FARC, poniendo nuestras vidas, y la de nuestras familias en una franca situación de peligro. Denuncio también la permisividad del evento frente a los volantes repartidos por organizaciones políticas donde soy acusado de paramilitar,  acusación grave que coloca no solo en peligro mi integridad  si no también la de mi familia.

Es por ello que, finalmente,los hago responsables por cualquier cosa que suceda contra mí o cualquier persona de mi familia, pues las omisiones de sus deberes como organización del evento han degenerado en esta lamentable situación, pues de una inacción suya se siguió el hostigamiento ocurrido durante el evento, y el acoso subsiguiente, siendo ustedes garantes dentro de las inmediaciones del evento. Exijo un pronto acompañamiento, una investigación rigurosa de los hechos acontecidos y un pronunciamiento público de lo acontecido  dentro del bus en el que fui retenido.

Espero pronta respuesta acogiéndome a las garantías prometidas por los organizadores del evento.


 Eduardo Romano

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